viernes, 29 de julio de 2011

Ceguilla 2.0

Este blog puede morir casi antes de nacer, y no será porque no me queden ganas de escribir. Como dice el título del blog: sin pueblo no hay verano, por eso hoy comienza el verano con todas las letras, llegó el momento de desplazarme allí. Un lugar encantador y estupendo pero reñido con las nuevas tecnologías. Hace un año recibir una llamada era una odisea: deja el móvil encima del capó del coche, en la segunda planta, vete a hablar a la entrada...y que no falte la mano arriba buscando cobertura, gesto que todo humano hace para encontrar cobertura y que aún no se ha demostrado que funcione. La conclusión: dejo el móvil en casa. Localizarme se convertía en una aventura, allí funciona mejor pegar un grito que a pesar de que estés a la otra punta del pueblo te van a oir, es lo que tienen los lugares recogidos.

Las cosas han cambiado este año, es el mejor ejemplo para ver la rapidez con la que avanzan las tecnologías, ¡tengo cobertura! Gracias a Movistar, aunque ha costado sangre, sudor, lágrimas, y sobre todo algún susto en la factura de por medio en estos meses de matrimonio con la nueva compañía. Además de cobertura, el móvil me mantiene conectada a las redes sociales, para saltarse las lágrimas de alegría. Hacer check in en el raso, tuitear las noches de orquestas, o subir a facebook las fotos desde la peña del buitre, a más de dos mil metros de altitud, sonaba a algo de regreso al futuro. Pues no, es algo que en 2011 es posible gracias a mi Blackberry. También es verdad que esto es la novedad, y que en unos días es muy posible que abandone las redes sociales porque allí no queda mucho tiempo libre.

La desconexión total de un mes se acabó. Antes te limitabas a conectarte a internet con el móvil, con el brazo en alto por supuesto, y ver el correo en diminutivo en el móvil por si tenías algo importante. Luego llegaba el momento de regresar a Madrid en Septiembre y enfrentarte a 2.000 correos, la mayoría spam pero entre ellos siempre encontrabas algún tesoro, te metías en Tuenti, aquel lugar donde comenzó el tonteo con las redes sociales, y te encontrabas 800 comentarios en fotos gracias a tus amigas que llegaban antes que tú y se liaban como locas a subir y comentar fotos; aceptabas las solicitudes de amistad de la gente que habías conocido en verano, vamos que dos días enteros para ponerte al día.

Con todo esto que os cuento, y a pesar de tener una Blackberry, escribir en un blog sigue siendo una misión un poco imposible, pero prometo intentarlo. Siempre digo que lo único que me falta en el pueblo es Internet, y lo repito mil veces. Algún día la felicidad en Ceguilla será completa con una conexión de banda ancha, estrecha, o simplemente dejémoslo en conexión.

Conexiones aparte llegó el momento de cerrar la maleta e irse al pueblo. Bueno la maleta, y cien mil bultos más porque si nos vamos nos llevamos toda la casa, no vaya a faltar algo. Me despido con la misión de encontrar la conexión, brazo en alto casi dislocado si hace falta, para volver a contaros cosas por aquí, pero por si acaso, Buen Verano!!

Abierto por vacaciones

Siempre dicen que cuando empiezas un blog el secreto para mantenerlo y que no muera en el olvido es hacerlo sobre algo que te gusta. Pues bien, yo encontré un tema que sin duda me encanta, y que ahora con el calor es mucho más digerible que hablar de social media o algo por el estilo. Es un lugar a poco más de cien kilómetros de Madrid, en la sierra segoviana, muy cerquita de Pedraza, uno de los pueblos más bonitos de España. Se llama Ceguilla y pertenece a Aldealengua de Pedraza; el tema del nombre ya lo explicaré en otro post, que si empiezo así muchos saldréis corriendo.

Un rincón muy pequeño que está lleno de historias y de actividad sobre todo en los días que se avecinan. Por eso es un buen momento para hablar de él. Ahora mismo estamos inmersos organizando la semana cultural: busca actividades, compara precios, haz reservas, buscas más actividades, compra cosas…y como una servidora dispone de mucho tiempo aquí continúa al pie del cañón. Que conste que lo hago encantada porque como diría una que todos conocemos: yo por mi pueblo MA-TO.

El escribir dicen que es como el montar en bici, nunca se olvida. Yo por si acaso voy a volver a ponerlo en práctica aquí, porque últimamente solo se actualizar estados de Facebook o contar las cosas en 140 caracteres en Twitter. Aquí me alargaré un poco más, pero tranquilos que no quiero aburrirles. Como en un plan de social media los objetivos hay que tenerlos claros desde el principio. El mío es muy claro y sencillo; que este lugar os enamore desde la pantalla del ordenador y un día acabéis conociéndolo en persona, pero cuidado que engancha, porque todo el que va repite.